Almorchón un cerro desarraigado

Fuente: http://canales.laverdad.es/guiaocio/rut000725-1.htm

 

El cerro del Almorchón es un testigo del jurásico desplazado desde la sierra del Asno, en el límite con Albacete, hasta las inmediaciones de la rambla del Cárcabo. Por su interés geológico, botánico, faunístico, estético y sentimental, merece ser declarado espacionaturalprotegido.
 

 

Texto: José María Galiana
25/07/2000

El alto del Almorchón es un cerro dolomítico que se eleva, poderoso y fascinante, a once kilómetros de Cieza, entre los embalses del río Quípar y del Cárcabo, al sur del cañón de Almadenes y al norte del Cagitán de Mula. Su cumbre alcanza una altitud de 768 metros, tiene una anchura de 750 metros y 1.500 de longitud; la silueta más atrayente se obtiene desde la autovía que une Cieza y la venta del Olivo.


Francisco López Bermúdez, catedrático de la Universidad de Murcia y autor de una tesis sobre este cerro aislado y tan característico del interior murciano, indica que «hace 120 años, los más renombrados geólogos europeos, dirigidos por la señora Geremie, organizaron la conocida expedición de los Alpides Españoles, así llamada por la semejanza de los Alpes con la cordillera Bética que iban a visitar: el Almorchón se encuentra en el borde frontal del cabalgamiento subbético».

Durante aquel viaje, a la flor y nata de la geología europea le sorprendió el cabezo del Alporchón, estudiaron la montaña y descubrieron que estaba formada por antiguos materiales del jurásico rodeados de otros más modernos o jóvenes, razón por la que le llamaron kiple, o lo que es igual, isleo tectónico. La conclusión es que los materiales originarios del jurásico se desplazaron hacia el sur desde un frente más al norte, para ser más precisos, desde la sierra del Asno, en el arco montañoso que se alza en los lindes de Murcia y Albacete, hasta las inmediaciones del cañón de Almadenes.

El Almorchón, ese cerro corrido hacia el sur, es una isla: «Se desenraizó –en palabras del López Bermúdez–, y es una joya que debería ser declarada espacio natural protegido por sus valores geológicos, geomorfológicos, botánicos, faunísticos, paisajísticos, estéticos y emocionales».

El poder de seducción de la montaña aumenta o disminuye a medida que se circunvala; así, al sur, no deja de ser una montaña más; por contra, al norte se convierte en un cerro subyugante. Tampoco es de extrañar, pues el propio cabezo posee grandes contrastes; en la cumbre, que domina las vegas medias del río Segura, abundan los endemismos botánicos, mientras que la solana está desprovista de vegetación arbórea, si bien predomina el matorral de romero, tomillo, espliego y jaras. Adosada a esa vertiente se descubre una aguja o monolito conocido por el Diente, en la que se han abierto varias vías de escalada, y es que el cabezo es una de las cumbres más frecuentadas de la Región por alpinistas españoles y europeos que han visto, en las escarpaduras de la vertiente norte, nidos de águilas y búhos reales: más de cuarenta vías hay abiertas en este cerro alejado y solitario al que se accede por caminos de tierra, y siempre que vaya bien informado. «Es una montaña de prestigio porque para alcanzar la cima es necesario escalar el torreón rocoso que la corona», dice Félix Gómez de León, que con José Luis Clavel abrieron en 1982 la arista Sur; «son numerosos los casos de montañeros que, tras haber realizado toda la subida, se quedan atascados, a escasos metros de la cumbre, en este resalte rocoso».

Al norte, en la umbría, verdea el pino carrasco, el enebro, la jara, el lentisco, la oreja de liebre, el matapollos y la retama. El hecho de ser umbroso en toda época del año favorece la presencia del conejo, el lagarto ocelado, la perdiz y aves rapaces como el águila real, el cernícalo, el búho y el mochuelo.

A la derecha de la vertiente sur se alzan, inquietantes, las llamadas torres del Cárcabo, tres erizados escarpes rocosos, y en las barranqueras previas que desaguan en la presa del Cárcabo, junto al Almorchón, en un paraje extremadamente seco y rugoso, se espigan algunos juncos, tarajes y adelfas en flor, lo cual es un alivio; en las áreas circundantes abunda el albardín y, sobre todo, el esparto, herbáceo del que Cieza ha sido importante centro de producción.

La presencia de margas y arcillas hace que la cuenca del Cárcabo –probable deformación de corcovo: curvatura, torcimiento– sea poco permeable, lo que la convierte en una de las ramblas más torrenciales de la Región; por esa razón, hace cuatro años se dio prioridad a la construcción del embalse, cuyo destino no es el de almacenar agua sino el de laminar las fuertes avenidas.

La sobreexplotación de acuíferos cercanos a la garganta de Almadenes ha afectado a la Fuente del Obispo, una zona de recreo que hay en la vertiente norte, y también al popular Borbotón, una surgencia que brota junto a la central eléctrica de Almadenes, paraje de gran interés y belleza situado a tres kilómetros del Almorchón donde el río se encañoña entre paredes de más de cien metros de altura, perdiendo su placidez de llanura.

El Cagitán de Mula
Si el retorno a Murcia se realiza por la carretera que une Cieza y la futura autovía del Noroeste, entre Mula y Calasparra, el viajero descubre la dulcísima llanada del Cagitán, una de las dos mesetas que existen en la Región: la del Noroeste, que se forma en el Cagitán, y la del Altiplano, en la sierra de la Pila. La meseta del Cagitán empieza a ganar altura en los pueblos de Campos del Río y de Albudeite; a medida que se asciende, entre montes pelados, surgen pequeñas cañadas plantadas de olivos y cereal. En la Puebla de Mula se va perdiendo el monte quebrado y las ramblas saladas. Más arriba, en dirección a la cabeza de la llanura del Cagitán, hay plantaciones de pinos y huertos de frutales, y la presencia del agua modifica el color de la tierra.

«Es paisaje propicio a la divagación. El color y la lejanía, los cerrados horizontes de las pequeñas huertas, incitan al hallazgo de una teoría geosentimental. Y sobre este contrapunto de las tierras de meseta y de valle, las gentes del campo o de las aldeas, ponen un aire risueño y grave en sus trabajos y asuntos caseros», escribió el profesor Antonio de Hoyos.

De Cieza a Mula y Calasparra, la carretera se alarga en una recta que parece interminable, como las de la Mancha, entre bancales de cereales, almendros, algunas viñas y casas de labradores espaciadas en la llanura. A la izquierda la sierra azul y violeta de La Bermeja forma la hermosa cañada de la Cuerca, y hacia el empalme, la casilla del Pedrero y el Aldar, señalan la tierra llana y lejana.«Cagitán es tierra impresionante –agregaba el recordado profesor Antonio de Hoyos–. Su soledad impone, y la hora del mediodía, con sol de agosto, es tan medrosa como la noche negra y sin estrellas. Cruzan el cielo azul águilas reales, cuervos y halcones que buscan presa en las palomas torcaces y en el averío de las casas de labranza. La tormenta es un espectáculo de asombro y belleza».

Hace meses que el rayo no quiebra el celaje de este cielo, ni el trueno provoca la desbandada de las aves. En el Cagitán de Mula el tiempo transcurre lentamente, como si se demorara admirando el oro del espartizal, los olivos y las vides recientes, los frutales. Apetece adentrarse en la meseta, para lo cual hay que seguir la carretera de Calasparra, y antes de llegar a la ciudad arrocera, pasado Baños de Gilico, tomar el desvío que rodea el pantano del Quípar o de Alfonso XIII, pues allí se serena, entre ribazos, un mar dulce y claro.

 

DATOS
Rutas para conocer EL ALMORCHÓN
Si va en vehículo llegue a Cieza, tome la salida norte y busque la carretera de Mula. Pasada la venta del Maripinar hay un desvío que conduce al embalse del Quípar y a la presa de Almadenes. Como no hay indicativos que lleven al Almorchón, pregunte en la Venta El Ginete (con g).Todo está a tiro de piedra. La central de Almadenes a 7 kilómetros, el embalse del Cárcabo a 5, el embalse del Quípar a 7 y Cieza a 11. Por otra parte, con el enunciado Senderos de Cieza, la CAM ha editado un catálogo de rutas a pie por el municipio ciezano que incluye dos que llevan hasta el Almorchón. La más sencilla parte del puente de Hierro; por el paseo de Ronda se va a la segunda vereda, y a la derecha se sigue en dirección al puente de Alambre que cruza el río Segura. Después, por un camino bastante ascendente, se llega a una senda denominada Zig-Zag, hasta el collado de la Atalaya, donde se encuentra la ermita de la Virgen del Buen Suceso, los restos del castillo musulmán y las ruinas de Medina Siyasa desde donde se obtiene una amplia panorámica sobre el río Segura. Hay que conectar con la comarcal C-330, que une Cieza y Mula; en dirección a esta última, se pasan unos sifones y se llega al Puente Meco. Una vez pasado, a la izquierda se sigue el camino del Madroñal, y a unos metros del Puente, a la derecha, se sigue el camino que discurre entre unos chalés y prosigue, de nuevo, hasta la carretera de Mula. Al cruzarla, enfrente hay un camino de tierra que lleva a la rambla y presa del Cárcabo, atravesando las casas de la Herrá y la sierra de la Higuera. Al llegar a las edificaciones de la presa, se toma el camino forestal de la Fuente de la Murta. A la derecha queda el camino de la fuente del Obispo. Tras pasar una aljibe, a la derecha hay que seguir hasta una zona de piedras y adoquines negros que termina en la carretera del embalse del Quípar, dejando, a la derecha, una caseta de peones camineros. La carretera del Quípar que se comunica con Calasparra esta cerrada.

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